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25 Jun Descubra Málaga, descubra Carretería

Extramuros. Como cualquier otra ciudad en tiempos medievales, Málaga estaba circundada por murallas, bastiones de cemento que la protegían y delimitaban a partes iguales, de salteadores o comerciantes que, con todo tipo de intenciones, solicitaban la entrada. Es justamente por una de sus lindes, la de la cara norte, por donde discurría un camino transitado frecuentemente por carretas, a la que el acervo popular dio el nombre de Carretería, no sin antes tener otros nombres, más o menos condicionados, como Calle de San Francisco (por la cercanía al convento franciscano de San Luis el Real -hoy Sala María Cristina-), o Carretera Torrijos para, posteriormente llamarse tal y como la conocemos en la actualidad.

La realidad es que, por su condición extramuros ha sido una vía que, pese a lo estratégico de su discurrir -une el cauce del Río Guadalmedina con las zonas aledañas a la Alcazaba, siempre ha sido una zona en claro declive demográfico y arquitectónico, hasta bien entrado el Siglo XXI, momento en el que el ‘boom’ turístico en el Centro Histórico redunda en la inversión inmobiliaria en zonas lindantes al mismo, viéndose Carretería como la principal beneficiada de este hecho. Es por ello que, a día de hoy, son innumerables los edificios remodelados, incluso reconstruidos, que podemos encontrar a lo largo de su largo -y curvo- trazado, que sirven como alojamiento turístico, en su mayoría, a los viajeros que apuestan por unas vacaciones en el Centro, a un coste más asequible, sin renunciar más que a unos metros de cercanía.

Asimismo, la expansión inmobiliaria (y, ahora sí, demográfica) de Calle Carretería, así como su paralela intramuros (Muro de San Julián / Arco de la Cabeza) ha provocado que sus numerosos locales a pie de calle se llenen de negocios independientes, bares, cervecerías o comida temática, lo que termina por traducirse en un tránsito de personas que le otorga una vida muy peculiar a la zona. 

 

Si hablamos de su composición, Carretería tiene la ventaja de estar comunicada a todos los niveles con el ‘interior’ de la muralla, esto es, el Centro Histórico. Si acometes su recorrido por la zona anexa al Río, puedes llegar fácilmente a cualquier punto céntrico a través de Calle Puerta Nueva (que recibe su nombre, evidentemente, por ser uno de los antiguos accesos a la ciudad) o Puerta de Antequera (que hace lo propio por haber sido una de las salidas ‘norte’ de la ciudad, y ya se sabe que en Málaga, todo lo que tiene que ver con el norte, se asocia a Antequera). Si en cambio discurres por la zona más cóncava, es la Calle Andrés Pérez la que te comunicará diréctamente con la Plaza de los Mártires, y esta a su vez con el corazón del Centro, la Plaza de la Constitución, aunque si tu alojamiento o posición están al final de la calle, podrás discurrir por la Calle Tejón y Rodríguez para entrar, Calle Álamos para seguir circundando el antiguo muro (y terminar en la Alcazaba), o tomar cualquiera de las ‘escapatorias’ hacia los barrios lindantes, como la Lagunillas, La Victoria, Capuchinos o la Cruz Verde que, a la sazón, se han visto también beneficiados en lo urbanístico, turístico y demográfico por la expansión de la vía que hoy nos ocupa.

 

En definitiva, pasar las vacaciones en Calle Carretería es una opción extremadamente inteligente, por su localización y su coste, ya que no renuncias a nada, excepto a hacerlo a un mejor precio.